BEBER AGUA NOS ASEGURA MAYOR RENDIMIENTO EN EL TRABAJO


Lo ideal, un vaso cada quince minutos

Tengamos el trabajo que tengamos, requiera esfuerzo físico o no, es importante beber agua a lo largo de todo el día, máxime si tenemos que estar al sol (albañiles, obreros, peones de carretera, jornaleros…), exponernos continuamente a una fuente de calor (panaderos, cocineros…) o si simplemente es imprescindible realizar una actividad física concreta para llevarlo a cabo. Hay que tener en cuenta que una pérdida de líquidos del 1% del peso corporal, reduce el rendimiento físico en un 10%.

Bebiendo agua regulamos nuestra temperatura corporal, lubricamos nuestras articulaciones y facilitamos el transporte de nutrientes hacia las células de nuestro organismo.

Lo recomendable para evitar la deshidratación es consumir entre 400 y 600 ml de líquido unos 20 minutos antes comenzar nuestra jornada laboral y seguir bebiendo de forma regular a lo largo de ella, entre 150 y 250 ml de líquido cada 15 minutos.

 

Síntomas de deshidratación
Si no nos hidratamos adecuadamente, no podremos rendir en nuestro trabajo y  tendremos síntomas de fatiga, calambres musculares o mareos, entre otros.

La deshidratación se produce cuando perdemos más cantidad de líquido del que bebemos. Podemos sufrir una deshidratación leve o grave, por ello debemos estar atentos a signos como los vértigos o los mareos, las náuseas o los vómitos, los calambres musculares, la resequedad en la boca, la carencia de sudoración y las palpitaciones del corazón.

Además, debemos ser conscientes de que una deshidratación grave puede llevarnos a padecer síntomas como confusión mental, debilidad y pérdida del conocimiento. Una forma sencilla de asegurarnos de que tenemos una adecuada hidratación es fijarnos en nuestra orina. Si la orina es incolora o es de color amarillo pálido, lo más seguro es que estemos bien hidratados. Por el contrario, si la orina es amarilla o de color ámbar es una señal de deshidratación. En este caso debemos acudir al médico urgentemente.